El negacionismo de Donald Trump respecto al cambio climático llegó a su punto más alto el pasado mes de marzo, cuando firmó la Orden Ejecutiva de Independencia Energética que elimina elementos esenciales de las políticas medioambientales para regular las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Jalisco también tiene retos en este sentido, entre los que se encuentran la incorporación de las zonas selváticas y boscosas a planes de protección ambiental, el desarrollo de las megaciudades de una manera sustentable y el respaldo internacional para aplicar estas medidas.

La doctora Raquel Gutiérrez Nájera  es experta en leyes y políticas ambientales, y hace más de dos años fue designada como uno de los seis consejeros de la Coordinación de Evaluación de la Política Nacional de Cambio Climático, un organismo único en su tipo en América Latina integrado por representantes de diversas universidades del país en el marco de los compromisos internacionales suscritos por México para combatir el cambio climático. Ella fue nuestra invitada en el quinto programa de Ambos Lados.

En 2015 el gobierno mexicano firmó el Acuerdo de París, un plan de acción mundial que compromete a 195 países, entre ellos EEUU a adoptar diversas medidas para reducir el calentamiento global. Expertos hablan de una “retirada silenciosa” por parte del país norteamericano de las mesas de trabajo, lo que remonta al fracaso del Tratado de Kyoto en la era de George W. Bush en la Casa Blanca.

A pesar de que EEUU abandone el liderazgo de los trabajos en torno al cambio climático, según Gutiérrez Nájera, México tiene una estructura normativa e institucional fuerte y coherente para continuar con las políticas públicas implementadas en años recientes, sin embargo la participación de EEUU impactará fuertemente a la lucha mundial para revertir el fenómeno.

“De qué va a servir por ejemplo a los países de América Latina que son los que menos producen GEI estar tratando de mejorar marcos normativos, instituciones y hasta presupuestos para mitigar los efectos del cambio climático, si los países directamente involucrados, las economías desarrolladas no asumen su responsabilidad”, reflexionó.

Agregó que la ubicación de México entre los océanos Atlántico y Pacífico lo hace especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, por lo que “todos los aumentos de temperatura en el mar, huracanes y eventos catastróficos” afectarán a nuestro país.

La investigadora, que tiene más de dos décadas dedicándose a la investigación de este fenómeno, explica que aún no se muestran avances claros pues en la legislación es un tema relativamente nuevo: “lo que pasa es que estos compromisos quedaron supeditados a que había financiamiento externo y transferencia de tecnología y me parece que estos dos aspectos no se habían cumplido”, aunque afirma que a pesar de que no se han asignado recursos suficientes hay un compromiso desde 2015 con atender el problema.

Agrega que a pesar hay ciudades que se han empoderado del cambio climático, en las prácticas los avances en cuestión de vulnerabilidad son pocos, y pone como ejemplo el caso de Jalisco, donde hay “toda una política muy declarativa contra el cambio climático y seguimos deforestando, cambiando los usos de suelo, usando los parques para infraestructura urbana que son las únicas zonas de resiliencia de las ciudades”, apuntó.